Sube al cielo
Cuando se van, luego nunca vuelven. Cada día llueve en tu interior, hay una angustia que te puede. Tenes ganas de irte con esa persona que amabas, no te confíes, la vida da vueltas inesperadas. Sé que es duro perder alguien cercano, pero ya no está contigo tienes que aceptarlo. Después de haber campartido tanto, la vida es injusta. Hay un tiempo limitado para cada alma que se ajusta al conformismo de un pasado, presente y futuro. Cada estrella es alguien que te observa a lo lejos desde un muro, creado de la nada, de tu todo. Recuerdos hacen de tus lloros una imagen viva y sólo vivirá en tu interior si así lo deseas. Ríe, llora, grita con todas tus fuerzas, puede que no merecieras toda esa amargura, y es verdad eso de que todo lo bueno poco dura. Y todo el mundo necesita envasión cuando el corazón se siente triste, no hay que rendirse, hay que afrontar la situación y sé que existe un más allá o quizás me quiera mentir, tras perder alguien quieres dejar de existir. Se van las almas al cielo, yo contigo también muero, vuelo hacia un lugar que soñé encontrar en todos mis sueños. Dueño de esta posesión de una obsesión amarga. Cuando pierdes alguien querido se nota que algo te falta. Algo irremplazable, es algo inolvidable, juega con tus emociones pero es algo inevitable y es que queramos o no estamos unidos al tiempo, el destino decide cuando nos llega el momento. Y no lo veo justo, no podes ni despedirte, la muerte te saca todo sin avisar antes de irse, es un intercambio de una persona por la tristeza, no servirá de nada pero si tenes fé, reza.
Lloro por algo que no volverá jamás lo he asumido. Recuerdos cada noche que no quieren ser olvido, y he vivido con gran parte de la culpa. La lluvia cae sobre mis lagrimas, me siento bien cuando se juntan.
Y sí, claro que el tamaño importa, la vida es demasiado corta, es efímera y a veces nos resulta lenta, tu llegarás sin darte cuenta a los 40. Si el vivir se te ha hecho insípido, piensa en esta vida, los segundos pasan demasiado rápido. Somos estrellas que cruzamos fugaces el firmamento, es un pestañear que nos resulta lento. En este cielo hoy destella sólo el resultado de aquellas personas que dejan huella. Contemplando cómo se escapa la vida, resurgiendo del pasado y descubriendo mi pompeya. El destino es tan ilógico juego con motivos y es un fallo patológico, me resulta mágico y a veces no me explico que el dejar rastro de haber vivido aquí sea nuestro único objetivo. Me llevo parte del presente, arrastro el calor de toda mi gente, sabes lo que necesito. Cuando la vida tiende a 0, el apoyo de los tuyos siempre tiende al infinito. Puede que suena a despedida, nacerás para empezar a morir, es ley de vida. Soy de las piensa Carpe diem, no se fíen de las que se ríen ni de las que dan el cien por cien. Cuántas personas yacen lejos y el dolor en este lado es más complejo. El otro barrio te aferra, no temas, no sufrirán los que quedaron bajo tierra. Haré un poema, dejaré un legado. ¿Existe un destino? No sé su significado.. algunas veces es tan cruel, verdad? Cómo cuesta aceptar la realidad.