sábado, 23 de abril de 2011

La fiebre de un sábado azúl y un domingo sin tristezas. Esquivás a tu corazón y destrozás tu cabeza. Y en tu voz, sólo un pálido adiós. Y el reloj en tu puño marcó las tres. El sueño de un sol y de un mar y una vida peligrosa. Cambiando lo amargo por miel, y la gris ciudad por rosa. Te hace bien, tanto como hace mla. Te hace odiar, tanto como querer y más. Cambiaste de tiempo y de amor, y de música y de ideas. Cambiaste de sexo y de dios, de color y de fronteras. Pero en sí, nada más cambiará y un sensual abandono vendrá. Y el fin: Y llevás el caño a tu sien, apretando bien las muelas. Y cerrás los ojos y ves todo el mar en primavera. Bang bang bang! Hojas muertas que caen, siempre igual.. los que no pueden más se van.