Hoy la luz me descubrió otra ciudad. Pensé empezar de nuevo, cambiar de identidad. Comprarme nuevos libros, frecuentar otros lugares, correr todos los días, encerrarme a pensar. Pero no pude, ella me sonrió y ya era otra ciudad. Me dijo: Ey! ¿A dónde vas? Y yo qué iba a decir, me fui con ella. Recorrimos Buenos Aires, curiosos visitantes. En el planetario quisimos vivir pero estaba cerrado. Me invitó a dormir. Ella había aprobado todos los exámenes, y además había planeado todo y de todo. Y yo qué iba a decir, ella me sonrió y ya era a otra ciudad. Me dijo: Ey, no dudes más.
