¿Te acordas, amor, de esos tiempos en los que cada palabra valía oro?
Supongo, que te acordás.. Acá no falta nada, pero tampoco nos sobra.
Tengo dudas por las noches, ya no es inseguridad, ya no es ignorancia, es costumbre.
Un nudo en la garganta se me viene mientras escribo esto.
Vengo a presentarte en un papel, el problema que me ronda en la cabeza, en el pecho.
No sé si seré el único que añora el pasado, que recuerda épocas lejanas y no tanto, que las desea y que trata de vivir en algo que pasó.
Aca no faltan palabras, no faltan caricias, no falta tiempo ni visitas, falta la falta de costumbre.
Y la duda que tanto me carcome por las noches es la de ignorar si esto es costumbre o desamor.
A veces ya no sé lo que es un Te Amo, sé que sin él no soy nadie, pero no sé si verme reflejado en esa frase.
Tiemblo y lloro, nuestros besos han cambiado, se pasan desapercibidas las fechas y las lágrimas que a veces suelen visitar mi rostro. Solías cuidarme tanto, amor, solías amarme tanto. Y ahora sólo me queda pensar, que la costumbre mata hasta la más mínima pasión, envidio a los jovenes enamorados bruta y ciegamente, yo era uno de ellos, pero ahora miro tu rostro seco sin darme cuenta del valor que le daba a tu sonrisa.