Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.
lunes, 2 de enero de 2012
Las paletas se convierten en cigarros. Las inocentes en putas. La tarea va a la basura. Los celulares se usan en clase. Suspensión se convierte en expulsión. El refresco se convierte en vodka. Las bicicletas se vuelven carros. Los besos se convierten en sexo. ¿Recuerdas cuando viajar volando significaba columpiarte en el parque? ¿Cuando "protección" significaba usar casco? ¿Cuando lo peor que podías obtener de un niño eran piojos? Los hombros de papá eran el lugar más alto del mundo y tu mamá era tu héroe. Tu peores enemigos eran tus hermanos. Los problemas de velocidad eran causados por quién corría más rápido. "Guerra" era sólo un juego de cartas y la única droga que conocías era la medicina para la tos. Cuando usar una falda no te convertía en puta. El dolor más fuerte que sentías era tus rodillas raspadas y "adíos" era sólo hasta mañana. Y no pudimos esperar a crecer.
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