Hoy en mi camino hacia la parada del puto 55 (sí, hoy no estoy generosa con las descripciones) estaba comentando uno de mis problemas en la infancia: Los actos patrios y el puto colegio.
Los actos patrios ya de por sí son bien forros, quién mierda se cree que existían los paraguas, que los proceres eran todos blancos, que los negros eran felices y cantaban y que los gauchos eran simpáticos. PIJA. Los paraguas no existían, Obama podía ser procer, los negros eran esclavos y los gauchos eran bien forros.
Sufría cada vez que venía un puto acto, me encantaba actuar, pero no alimentaban mi gusto por la actuación ya que desde que empecé el jardín hasta que fui lo suficientemente grande como para que no se hagan más actos, llegaba el 25 de mayo y yo estaba en la cocina de mi casa esperando a que se queme el corcho practicando cómo vender unas putas empanadas. Nunca de dama antigua, ese era papel de gente de tez blanquita. Ojala se agarren todas las mestras de primaria (y ni hablar de las zorritas de las maestras jardineras) una infección en el orto. Con todo el amor lo digo.
(Despues sale poner una foto de mi negrura infantil)