sábado, 10 de octubre de 2009

Chau

Lo nuestro fue empinado y borrascoso. Cuando comenzamos a escalar no creía que pudiédesemos llegar a la cima, pero aquí estamos; tengo una mochila cargada de adoquines que fracturan mi espalda. Entonces, tomé coraje y me tiré, desde la cumbre del Everest, con el único paracaídas que había. Aterrice bien.