martes, 7 de septiembre de 2010

Viernes 3 a.m

La fiebre de un sábado azul y un domingo sin tristezas.
Esquivas a tu corazón y destrozas tu cabeza. 
Y en tu voz, sólo un pálido adios y el reloj en tu puño marcó las tres.
El sueño de un sol y de un mar y una vida peligrosa. 
Cambiando lo amargo por miel y la gris ciudad por rosas.
Te hace bien, tanto como hace mal, te hace odiar, tanto como querer y más.
Cambiaste de tiempo y de amor y de música y de ideas.
Cambiaste de sexo y de Dios, de color y de fronteras.
Pero en sí, nada más cambiarás y un sensual abandono vendrá y el fin.
Y llevas el caño a tu sien apretando bien las muelas. 
Y cierras los ojos y ves todo el mar en primavera.
Bang, bang, bang! Hojas muertas que caen, siempre igual.
Los que no pueden más se van.