domingo, 1 de noviembre de 2009

Sin palabras

No porque esté sorprendida ni nada, sino porque no se que carajo escribir..
O a lo mejor no lo quiero escribir.
No sé qué pasaba por mi mente en el momento en el que el mundo se me vino abajo el sabado a la madrugada, el arrepentimiento, la duda, el remoridimiento, la angustia de saber que la gente no cambia así porque sí. La duda, que me come la cabeza. El arrepentimiento, qué hacía ahí, volviendo a cometer el mismo error, parecía estar destinada a repetirlo una y otra vez, sin cansancio, sin conciencia. Y después darme cuenta, que yo elijo, nadie me pone un revolver en la cabeza.. Darme cuenta, ser conciente de lo que está mal y aun sabiéndolo seguir haciéndolo, elijiendo lo que sé que no me conviene, mi cabeza le quiere poner un parate a todo esto un punto final, una hoja en blanco y después la fecha de edición así como terminan todos los cuentos. Y sentir, algo bien diferente a lo que es pensar, a lo que es la razón, siento que empezé uno de los tantos capítulos en un cuento que no le llego encontrar el género. Porque tal capítulo es drama, tal comedia, tal terror, tal romántico.. Y así, durante muchos capítulos más.
Porque yo no sé, pero si, siento, que esto no es un error, que no es una de las tantas.